¿Cuáles son las consecuencias de la deforestación?

La pérdida de los bosques o la deforestación es uno los problemas más graves del mundo como consecuencia de esto, aumenta: La destrucción del suelo debido a la erosión. La pérdida del hábitat de la vida silvestre. La pérdida de la biodiversidad.

Los bosques cumplen valiosas funciones en la naturaleza y perderlos es muy perjudicial para el medio ambiente y, además, contribuye al cambio climático, ya que los árboles secuestran carbono mientras crecen. Solo en algunos casos muy concretos este proceso puede ser beneficioso para el planeta.

Algunas medidas para detener la deforestación.

  1. Plantar un árbol.
  2. No utilizar papel (o reducir su uso).
  3. Reciclar y comprar productos reciclados.
  4. Busca el certificado FSC (Forest Stewardship Council) en la madera y productos hechos con madera.
  5. Come comidas vegetarianas tanto como puedas.

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Reforestación Y Deforestación De La República Dominicana (Causas Y Consecuencias)

¿Qué es la deforestación? Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) la deforestación es desmontar total o parcialmente las formaciones arbóreas para dedicar el espacio resultante a fines agrícolas, ganadero o de otro tipo.

La deforestación es el proceso por el cual la tierra pierde sus bosques en manos de los hombres.

El hombre en su búsqueda por satisfacer sus necesidades personales o comunitarias utiliza la madera para: Las actividades económicas en el campo requieren de áreas para el ganado o para cultivar diferentes productos. Esto ha generado una gran presión sobre los Bosques. Fabricar muchos productos. La madera también es usada como combustible. La madera se usa para leña para cocinar y calentar.

Al tumbar un bosque, los organismos que allí vivían quedan sin hogar. En muchos casos los animales, plantas y otros organismos mueren o les toca mudarse a otro bosque. Destruir un bosque significa acabar con muchas de las especies que viven en él. Algunas de estas especies no son conocidas por el hombre. De esta manera muchas especies se están perdiendo día a día y desapareciendo para siempre del planeta.

HISTORIA DE LA DEFORESTACIÓN

 La deforestación como negocio se inició en la Isla La Hispaniola desde los tiempos de la colonia. La exportación de madera preciosa hacia Europa en los siglos XVI, XVII, XVIII y parte del siglo XIX fue una de las principales fuentes de riqueza de la antigua colonia de «Saint Domínguez » en lo que es hoy la República Haitiana. Esto, unido al desarrollo y expansión de la industria azucarera, constituyeron las principales causas y el origen de la enorme deforestación imperante hoy en esa Nación hermana. • Desaparecida la industria azucarera, después de las devastaciones y destrucción de los medios de producción que trajo consigo la Revolución Haitiana de 1804, otras fueron las causas que profundizaron la destrucción casi total de la cobertura boscosa en esa vecina Nación: La Desolación y la Pobreza Extrema que generaron las devastaciones citadas, dejaron los Bosques aún existentes a la merced de las masas empobrecidas, que hicieron de la leña y el carbón su único medio de vida. Así ha sido hasta nuestros días.

La República Dominicana empieza a sufrir los efectos de la deforestación primero durante 1916 con el desarrollo de la industria azucarera, y más tarde en la década de los años 40 y 50, con la aparición de los aserraderos. Luego del cierre de éstos, surgieron los incendios forestales causados por la población. Además la práctica de la agricultura itinerante, la ganadería intensiva y extensiva así como también el conuquismo que se lleva a cabo en las grandes zonas cordilleranas que conlleva a deforestaciones en muchas zonas de bosque.

LA DEFORESTACION DE LA PARTE ORIENTAL DE LA ISLA (República Dominicana)

El hecho de que la Parte Oriental de la isla (La Colonia Española en la Isla Hispaniola) fuese menos desarrollada que la colonia de» Saint Domingue » o Colonia Francesa, preservó a la hoy República Dominicana, de la deforestación masiva de sus Bosques.

En los siglos XVI, XVII, XVIII y parte del siglo XIX , en esa parte de la isla no se produjo el desarrollo de la Industria Azucarera como la que se realizó en la Colonia Francesa, ni se desarrolló la ganadería para la venta de cueros a Europa.

El profesor Juan Bosch en sus obras » Composición Social Dominicana » y » De Cristóbal Colon a Fidel Castro «, establece que, en esa época mientras en la hoy República Haitiana se contaban hasta 500 ingenios o trapiches que producían mieles y azúcar; en la Parte Oriental de la Isla apenas existían unos 18 establecimientos de esa naturaleza. Pues al no existir desarrollo y estar prácticamente despoblada no se generaba demanda y al no existir colonos con mentalidad comercial, como eran los franceses, no sabían comercializar ni siquiera el único recurso que teníamos en esa época, que eran los inmensos Bosques Vírgenes.

Es así como en los finales del siglo XIX y principio del siglo XX, la ya República Dominicana, aún contaba con una cobertura boscosa de un 70% de su territorio, aunque ya en el siglo XVIII se había iniciado el corte de árboles para dedicar la tierra al cultivo del tabaco para la exportación y a la ganadería y la Industria Azucarera que comenzaban a nacer en la parte Oriental de la isla.

Este es el origen de importantes fortunas de familias, que hicieron así su acumulación originaria de capital y que hoy siguen siendo muy poderosas en nuestro país.

La Paz de Ryswick (Ciudad Holandesa) firmada entre España y Francia en 1697 fijó los límites de la frontera y dividió la Isla en dos partes: la Occidental (Saint Domínguez Francés) y la parte Oriental (Santo Domingo Español).

Los dos siglos que seguirían a ese acontecimiento serían testigos de grandes acontecimientos en la Isla de Santo Domingo, que marcaron su historia, e iniciaron un proceso de desarrollo material y económico que, unido a un incremento significativo de la población, iniciaría el proceso gradual de explotación de los recursos madereros que se exportarían hacia Europa y para habilitar terrenos para la siembra masiva de Caña de Azúcar así como los hatos ganaderos en la parte Occidental de la isla.

La segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX es el periodo del desarrollo y expansión de la Industria Azucarera del país y de la tala comercial de los bosques en la República Dominicana. A partir de la primera invasión norteamericana en 1916 fue que se introdujo un Modelo de Desarrollo basado en estas actividades.

Gracias a la apertura de carreteras, la construcción de puentes y la organización de un Catastro Nacional de las tierras, las compañías extranjeras comenzaron a llegar al país y a establecer la Industria Azucarera con métodos que no se habían conocido antes en la isla. Así surgieron los grandes Centrales Azucareros que utilizaban la máquina de vapor que sustituían los bueyes en la molienda de los antiguos trapiches y requerían cada vez más y más caña y se desmontaban cada vez más áreas para dedicarlas a la siembra de la misma y utilizar los arboles para alimentar las calderas de los ingenios y como » traviesas «para para las vías férreas en expansión.

Paralelamente al desarrollo de la industria moderna de producción de azúcar utilizando la tecnología disponible, surgieron los aserraderos en la República Dominicana. Como hemos citado, la Invasión Norteamericana de 1916 preparó el ambiente adecuado para estos fines.

Para 1930, al inicio de la » Era de Trujillo «, la cobertura boscosa del país aún era de alrededor de un 70 % , esta fue la más complaciente para el desarrollo de esta industria y de la desforestación masiva del país. El corte fue tan intenso que ya para el 1960 según el informe de la OEA, los bosques en el país habían reducido a un nivel de alrededor de un 11.5 %.

Agotados los bosques en la parte llana, se inició la penetración en las cuencas de los grandes ríos dominicanos, hospederos de grandes macizos boscosos, principalmente de Pino Occidental o Criollo, ricos en resinas y de una alta calidad maderable.

Es así como en apenas 3 a 4 décadas virtualmente se agotó el Bosque Dominicano, por lo que a Trujillo, además de los tantos títulos otorgados, debió designársele como Padre de la Deforestación de la República Dominicana.

JOAQUIN BALAGUER Y EL CIERRE DE LOS ASERRADEROS

La deforestación alcanzó niveles tales, que en 1966 a la llegada del Dr. Joaquín Balaguer al gobierno, la OEA y otros organismos internacionales, alarmados con la devastación a que habíamos llegado, intervinieron a favor del Bosque Dominicano y plantearon una serie de medidas que debían tomarse desde el Gobierno Central.

La estabilidad que encontraron en el gobierno recién instalado y la confianza que les inspiraba, permitió proponer al gobierno la introducción y puesta en marcha de una Política de Protección al Bosque Dominicano, que frenara de golpe la comercialización de los mismos en los niveles que se encontraba.

Para lograr estas metas, era necesario establecer un nuevo marco legal; crear instituciones y organismos que antes no existan en el país y que se tomaran medidas de fuerzas para lo cual se necesitaba mucha voluntad política, que el Dr. Joaquín Balaguer no dudó en demostrar tener.

Es así como bajo la asesoría de la OEA, se decreta el cierre total de todos los aserraderos del país; se promulga la ley de regulación forestal y se crea la Dirección General de Foresta y se pone ésta bajo la Dirección de las Fuerzas Armadas para que fuese la encargada de hacer cumplir dicha ley; se trabajó en la formación del personal humano que serian los encargados del cuidado y fomento de la Silvicultura como actividad para el desarrollo de los bosques dominicanos; en 1967 se inaugura la primera Escuela de Silvicultura del país en Jarabacoa, encargada de formar los Técnicos o Peritos Forestales que se diseminarían por todo el país, poniendo en práctica una nueva visión para el manejo de los Bosques.

Esta escuela hoy se conoce como » La Escuela Ambiental » y aun funciona en Jarabacoa y ha formado miles de Profesionales Forestales.

Pero casi medio siglo después de haberse tomado estas medidas, la deforestación en el país no ha cesado; los aserraderos volvieron, esta vez con más tecnología y con modernos equipos; el hacha que cortaba en forma lenta los troncos de pino fue sustituida por modernas sierras manuales que en 30 segundos echan al suelo troncos que tardaron 80 años en desarrollarse.

Tan perjudicial situación, ha sido el mal producto de haberse creado en el año 2000 todo un marco legal y técnico por medio de la ley 64-00 de Medio Ambiente y Recursos Naturales, para justificar el nuevo paradigma mediante el cual se deforesta el país, contraviniendo así las saludables estrategias formuladas por el Consejo Regional de Desarrollo, Inc. (CRD) por medio de su dirección técnica, tendentes a la preservación de los recursos naturales y el desarrollo medio ambiental de la República Dominicana.

El carbón y la deforestación

República Dominicana dedica esfuerzos en los últimos años a reforestar y recuperar zonas esenciales como Valle Nuevo y Los Haitises para garantizar que la sostenibilidad de sus cuencas hidrográficas aseguren el agua para la producción de alimentos y el consumo humano. Sin embargo, la isla Santo Domingo carga con un pasivo ambiental que aumenta con el impacto negativo de más de nueve millones de habitantes del vecino Haití empujados por la pobreza a utilizar carbón y leña para preparar sus alimentos.

Con más de 21.2 millones de habitantes (10.5 en República Dominicana y 10.7 en Haití), la isla confronta el problema de que sólo alrededor del 3% de los haitianos tiene acceso a gas licuado de petróleo (GLP) y energía eléctrica, conforme a datos de la Alianza Global para Estufas Limpias (GACC, por sus siglas en inglés), citados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

En República Dominicana, en cambio, la mayoría de los hogares (84.3%) utiliza gas propano para cocinar, según la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples Enhogar-2015. El estudio de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) señala, sin embargo, que todavía existe una minoría que emplea leña (6.8%) y carbón (3.2%), con lo cual “la preponderancia de hogares que utilizan combustibles sólidos en el país es de 10%”.

Además de impactar en el deterioro ambiental y amenazar las fuentes de agua, la utilización de carbón y leña supone un problema de salud. La OPS muestra preocupación por las muertes por contaminación del aire dentro de los hogares, un mal que cobró la vida de al menos 9,987 personas en 2012 en Haití, en donde la GACC estima que 2,452,482 hogares utilizan biomasa para cocer sus alimentos.

“No existe un plan nacional de estufas eficientes. El Ministerio de Energía y la Universidad del Estado de Haití están involucrados en el tema, así como los actores no gubernamentales T3 with Haiti, International Lifeline Fund, y Trees Water & People”, dice.

Cita información de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) que estima que, para 2010, aunque el costo del GLP resultaba 12.5% menor que el del carbón (por alimento cocido), en Puerto Príncipe, “al menos el 30% del ingreso de las familias se usa para comprar carbón”. Con el agravante de que en el resto del país puede llegar a ser el 50%.

La Usaid incentiva el uso de estufas limpias en Haití. Según la OPS, el 12% de la contaminación global del aire por partículas finas ambientales proviene de hogares, sobre todo de los que cocinan a fuego abierto.

Haití, un país desértico

Los datos más recientes que manejan las autoridades de Haití apuntan a que la vecina nación solo tiene una cobertura forestal de 1.52% de su territorio y una vegetal de 8.96%, según la Dirección de Información Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente de República Dominicana.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Haití tiene forestada 3.5% de su superficie mientras República Dominicana cuenta con 40%. Hace unos años Medio Ambiente habló de un 39%, un dato demasiado optimista, si se toman en cuenta estudios como el realizado por esa misma dependencia que establece que Constanza perdió 21% de su cobertura boscosa, “al pasar de 602.95 km2 (71.60%) en 2012 a 478.50 km2 (56.81%) en 2014”.

El investigador Eli Mena, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y de Medio Ambiente, considera que las áreas de café y cacao podrían sumar un 5% de cobertura boscosa a República Dominicana.

Mena sostiene que la cobertura vegetal ideal en la isla Santo Domingo dependerá de la función de cada bosque. “Aquí el desafío en estos momentos es priorizar la protección de los bosques productores de agua para garantizar que tengamos agua en calidad y cantidad adecuada; por tanto todos los bosques lluviosos, donde se origina el nacimiento de los principales ríos y sus afluentes deben ser protegidos como una prioridad nacional, porque de ahí depende la seguridad de República Dominicana”.

Medio Ambiente ve con preocupación el deterioro de los ecosistemas en un país en donde más del 90% de la población demanda carbón vegetal para cocer los alimentos, lo cual explica, en gran medida, la destrucción de los bosques dominicanos para convertirlos en carbón, sobre todo los de las provincias de la zona fronteriza (Pedernales, Independencia, Bahoruco, Elías Piña, Dajabón y Montecristi).



Francisco Domínguez Brito, ministro de Medio Ambiente, considera prioritarito que República Dominicana concentre mayores esfuerzos en proteger los ríos Artibonito y Macasía. Preservar estas cuencas garantiza la sostenibilidad de los afluentes de la presa Peligre, que aporta su agua a la agricultura y a la población haitiana y, al mismo tiempo sirve de estrategia para mitigar el impacto de la presión migratoria desde el territorio vecino.
Sostiene que el país trabaja con organismos internacionales porque, “la mejor ayuda que se le puede hacer a Haití es cambiar la cultura del uso del carbón y la leña por la del uso del gas”. “No hay que buscar ‘la fórmula del agua tibia’, no hay que inventar tantas filosofías, ni pagos de tantos consultores internacionales, ni tantos proyectos; Haití ha perdido millones de dólares en proyectos de reforestación”, dice. “Lo primero es bajar esa cultura de depredación y eso es tan sencillo como cambiar de carbón y leña hacia el gas y la estufa”, añade.













Medidas Correctivas

Cuáles medidas correctivas han sido tomadas con mi ras a resolver el problema de la deforestación y de la industria forestal en el país? La respuesta es deprimente, por cuanto las acciones encaminadas en tal sentido han sido tímidas.

En el medio institucional se puede decir que:

El personal técnico con que cuenta la Dirección General Forestal es el siguiente: Un (1) ingeniero forestal, un (1) dasónomo y dieciséis (16) peritos forestales.

Los dos primeros, con gran espíritu de trabajo, tienen una carga que sobrepasa sus capacidades físicas. Tienen su sede en la oficina principal en Santo Domingo. Los peritos están distribuidos en el país como encargados de los distritos y sus distritos forestales.

El cuerpo técnico de DGF es reducido a pesar de que el país, aparte de ser agrícola, también es forestal. Esto indica que la estructura administrativa de la DGF no ha sido desarrollada acorde con la demanda tecnológica que se requiere para hacer producir los bosques madera suficiente en forma sostenida, para· suplir la demanda interna. de la industria maderera y de industria química derivada de productos forestales.

Por otra parte, se ·percibe una proliferación de programas que inciden ·directamente en el sector, los cuales se planifican y ejecutan por varias instituciones sin coordinación. Esto crea dificultades operativas, de aplicación de los recursos humanos y financieros.

Yomaurys Fernández Mejía

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