Japón y el manejo de residuos

Subproductos de las plantas de incineración de desechos sólidos, que son utilizados para generar energía y calor, e incluso para la elaboración de ladrillos y hasta la creación de islas artificiales. Agua no contabilizada del orden del 2 a 3 %.
Los japoneses han demostrado a lo largo de la historia, como es posible salir adelante, en medio de condiciones adversas, algo de lo que nuestros países, no han estado exentos. Lo anterior es perfectamente aplicable, a la situación que vivimos hoy en día, en el sector de agua y saneamiento en la región.
Tres ejemplos en los cuales las autoridades de Japón han invertido en infraestructura de calidad, para hacer frente, a los problemas que han tenido que enfrentar, asociados a los sectores de agua, saneamiento y medio ambiente.
Agua potable en la ciudad de Fukuoka: Fukuoka (1.5 millones de habitantes) es una ciudad que tiene escasez en recursos hídricos. En el 1978, se sufrió con una sequía que provocó el racionamiento de agua durante 287 días. Tras esta experiencia, la cuidad ha venido invirtiendo en mejorar la eficiencia de sus sistemas de agua, incluyendo el sistema remoto de monitoreo de redes de agua, para llegar al nivel de agua no contabilizada de unos 2.5%. Es en este contexto, la ciudad decidió construir una planta de desalinización para asegurar la provisión de agua a sus ciudadanos.
Residuos sólidos en Tokio: En la prefectura de Tokio (13 millones de habitantes), en particular en sus 23 distritos especiales densamente poblados, es casi imposible encontrar un sitio para la disposición final de residuos. Se empezó la disposición final en una isla artificial ubicada en la Bahía de Tokio hace 90 años, en el 1927, y el sitio actual está considerado como la última zona disponible para construir el relleno sanitario, por lo que ahorrar el espacio del relleno no tiene precio para Tokio. Han invertido en la construcción de plantas incineradoras, y los habitantes están acostumbrados con los lineamientos muy complejos acerca de la separación de residuos en la fuente y de reciclaje.
Agua residual en Tokio: En la década de los 60s, cuando la cobertura de redes de alcantarillado era alrededor de 35% en Tokio, se evidenciaron serios problemas de la contaminación de los ríos y el mar. Ahora la cobertura es casi 100%, y las plantas de tratamiento de aguas residuales cumplen estrictas consideraciones medioambientales, como por ejemplo sistema de tratamiento avanzado, instalaciones para incineración y/o reciclaje de lodos, así como equipos de ahorro energético y energía renovable.
Para Japón el éxito que hoy tiene su modelo consiste en algo muy básico: el estado garantiza una prestación eficiente, oportuna y de calidad a sus ciudadanos, la cual permite hacer bien las cosas y los habitantes se comprometen con su entorno y sus vecinos a ser limpios y a disponer adecuadamente sus residuos”.


Un pequeño pueblo perdido en las montañas de la isla de Shikoku, en Japón, se ha convertido en un referente en reciclaje a nivel mundial.
Kamikatsu se ha marcado como objetivo eliminar todos sus desechos para 2020, y desde 2002 trabaja en su Proyecto Cero Residuos. Este es un sistema de difícil aplicación en grandes ciudades pero sí podrían ser aplicables a comunidades más pequeñas y un ejemplo a seguir en materia de reciclaje.
¿Cómo lo hacen?
Los vecinos de Kamikatsu reutilizan los desechos orgánicos como compost en sus jardines o campos de cultivo. Lavan a conciencia los envases de vidrio, plástico o latas, desmontan y pliegan el cartón, y todo esto lo llevan ellos mismos hasta el punto de reciclaje situado en el centro del pueblo. Allí los residuos se separan en 34 categorías diferentes y se ha establecido un Centro de Intercambio donde las familias del lugar pueden realizar trueques con objetos que no serán utilizados por otros y que para ellos podrían ser de gran utilidad.
Han encontrado una manera de comercializar su basura. La comunidad de Kamikatsu no sólo recicla su basura sino que la transforma en pequeñas obras de arte. Los artesanos del pueblo se encargan de reutilizar los productos descartados y de reconstruirlos para su posterior venta. Hoy día, los mercados del pueblo se han vuelto muy populares. Con lo que recaudan el municipio da subsidios para la compra de material para hacer compost, billetes de lotería o bonos para compra de comida.
Aunque este sistema estricto no es del agrado de todos, los resultados no deja lugar a las dudas. En los últimos 4 años, la basura a incinerar se ha reducido un 50%, los desechos reciclados han aumentado hasta el 90%, y los pueblos cercanos ya han empezado a implantar el mismo sistema. Por ello, el municipio quiere extender esta práctica a todo Japón.
Actualmente, Japón es modelo mundial en este tema, ellos aprovechan aproximadamente el 95 % de los residuos que generan.

Floranyi Jesús Jaquez UASD

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