EL AGUA


El Agua
El agua es el elemento más importante para la vida. Es de una importancia vital para el ser humano, así como para el resto de animales y seres vivos que nos acompañan en el planeta Tierra.
Resulta curioso que el 70 por ciento de la Tierra sea agua y que el 70 por ciento de nuestro cuerpo también sea agua. Quizás sea por eso que lo recomendable para tener una dieta saludable y una larga vida sea el comer alimentos con un porcentaje del 70 por ciento en agua.
Pero en cambio, el ser humano tiende a abusar de este rico elemento en perjuicio de su propia especie y en perjuicio de su propia existencia así como la del resto de habitantes de la Tierra. Se dice que el ser humano puede llegar a necesitar hasta 500 litros de agua potable al día, lo que supone un derroche extremadamente excesivo. De ahí que le estemos dando tanta importancia al agua para el desarrollo de la vida en el planeta.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en su reporte mundial sobre el agua del 2018, establece que la demanda está creciendo 1 % por año respecto a la población. Se calcula que la población aumente de 7.7 mil millones en el 2017 a entre 9.4 y 10.2 mil millones en el 2050. Actualmente, 3.6 mil millones de personas (casi la mitad de la población mundial) sufren de escasez de agua al menos un mes por año.
Según datos de las Naciones Unidas del 2017, 2 mil 100 millones de personas no tienen acceso en el mundo a servicios de agua potable gestionados de manera segura. De estos, 844 millones no tienen un servicio de este recurso para tomar. También, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó en febrero de este año que cerca de 2 mil millones de personas utilizan servicios de agua de beber contaminada con heces.
Por otra parte, dice la UNESCO, que la agricultura al nivel mundial representa un 70 % de extracción del agua. Y las industrias consumen un 75 % en la generación de energía. Otro dato importante, que se convierte en un peligro para la calidad del fluido y la salud, es que el 80 % de las aguas residuales retornan al ecosistema sin ser tratadas o reutilizadas.
En República Dominicana, a pesar de contar con más de 20 ríos, sus afluentes y al menos 34 presas y embalses, la falta de infraestructura y la contaminación afecta el acceso al agua potable. El gobierno se ve obligado a distribuir el agua a las distintas provincias, municipios y barrios de manera racionada. Sin embargo, la población dominicana malgasta mucha en tareas dóciles, y por otra parte contamina los ríos con desechos y, por consiguiente, el mar.
Las industrias también ponen su parte en la contaminación de ríos de gran caudal como el Ozama o el Haina. Los agentes químicos vertidos, desechos minerales y demás contaminan enormemente estos torrentes que finalmente llegan hasta el mar, alimentando un círculo vicioso de contaminación. Otros ríos como el Yubazo, el Nigua o Nizao, junto a otros tantos, sufren por la extracción de materiales. Todo esto, al final, constituye una gran amenaza para las reservas acuíferas y disminuye la calidad del agua que puede ser utilizada por las personas o los animales.
A esto hay que sumarle la deforestación en los principales sistemas montañosos del país. La tala indiscriminada, quema para la venta de madera o para la agricultura, también afecta el ciclo del agua. Los bosques funcionan como un moderador de este ciclo, ya que retienen el agua en el subsuelo y alimentan los ríos o manantiales subterráneos. Además, en tiempos de lluvias torrenciales, retienen gran cantidad de estas y previenen inundaciones o deslizamientos de tierra. En tiempos de sequía, los bosques también ayudan con la evaporación e incluso en los veranos más secos pueden provocar lluvias.
Según el reporte de la UNESCO, 30 % de toda la tierra en el mundo está reforestada; no obstante, más de la mitad de ese porcentaje se encuentra en un estado de degradación en la actualidad.
Para una gran parte de los denominados como «países desarrollados», abrir el grifo y tomar un poco de agua es una acción tan sencilla que apenas se valora. Sin embargo, aproximadamente una quinta parte de toda la población mundial sufre por la escasez de agua. Así lo indican los informes recolectados durante esta última década por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Entre los objetivos más importantes de esta entidad se encuentran el abastecer a los más de dos mil millones de personas sin acceso a agua limpia del mundo. Dentro de estos objetivos también se contempla el reducir los conflictos inherentes a la escasez de este líquido, así como mejorar las condiciones sanitarias y de higiene de las personas. Según las estimaciones, para 2030 provocará el desplazamiento de cientos de millones de personas, con todas sus consecuencias.
 
Cambio Climático
Especialmente con el cambio climático actual, el cual repercute en la climatología existente en algunas zonas, haciendo más extremos algunos eventos climáticos como la sequía. Desde tiempos inmemoriales, el agua ha sido siempre el recurso principal para determinar los asentamientos, la producción de alimentos, el comercio o, incluso, las guerras.
El cambio climático ligado a este existe un incremento en la crudeza de los eventos extremos. Un ejemplo concreto lo podemos ver con las lluvias, que serán más violentas y repentinas. Eso se traduce en una pérdida hídrica ya que es más difícil que se filtre y rellene los acuíferos, y se pierde en el mar junto a un montón de sedimentos que arrastra en su marcha (y que incrementan la pérdida hídrica a la larga).
Guerra por el líquido
Hablábamos antes de los conflictos generados en torno a este recurso. Independientemente de la posibilidad de abastecer a todas las personas de un lugar, siempre ha existido una tendencia al enfrentamiento por el control de este recurso. No son pocas las batallas justificadas por su posesión ni están localizadas en un solo territorio o en una sola época.
 
La guerra por el agua es cosmopolita y atemporal. La carencia de agua es un problema transversal que afecta a todos los actos de la vida allá donde se produce. Los efectos socioeconómicos son nefastos, ya que el agua es necesaria para el desarrollo de la economía y la sociedad en cualquier entorno.
Si no hay agua sufre la agricultura, el turismo, la industria, la producción de energía… pero también se pone en riesgo el bienestar social, las condiciones sanitarias, etc.  Este escenario es empleado en multitud de ocasiones para el interés de unos pocos: «A nivel político, a veces, se utiliza el agua como elemento de lucha y conflicto.
Medidas para ahorrar agua
1. Cierra los grifos. La mejor forma de ahorrar es rompiendo un mal hábito: nunca dejes que el agua del grifo corra innecesariamente mientras lavas o enjuagas los platos. Los grifos del baño consumen dos litros de agua por minuto, mejor cierra el grifo mientras te cepillas los dientes o afeites, así puedes ahorrar cientos de litros por mes.
2. Usa cada gota. Aprende a reutilizar el agua, una manera fácil es reutilizar el agua que utilizas para lavar frutas y verduras. La puedes aprovechar para limpiar los pisos o regar el jardín. Otra opción es instalando un sistema de captación de agua pluvial que te ayudará a reusar el agua de la lluvia. Un sistema bastante eficiente que se puede implementar tanto en la ciudad como en zonas rurales.
3. Escoge un lavavajillas más pequeño. Hoy en día, los lavaplatos modernos y eficientes pueden ahorrar una gran cantidad de agua.
4. Cambia los muebles del baño. El baño es el sitio que mayores cantidades de agua utiliza. Supervisa las instalaciones de tu hogar e instala opciones inteligentes que permitan un uso más racional y seguro.
5. Acorta tus duchas. Usa un temporizador de cocina para sincronizar tus duchas. Intenta reducir tus baños unos cinco minutos o menos. Además equipa tu ducha con instalaciones de calidad, así se evitan fugas.


Floranyi Jesús Jaquez

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